domingo, 12 de julio de 2015

Hasta cuándo...

Me gustaría saber…
Desearía saber... Hasta cuándo.
¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a tener que tolerar ciertas cosas? ¿Hasta cuándo vamos a tener que aguantar esas cosas con la cabeza gacha? ¿Hasta cuándo vamos a aceptar que hagan lo que quieran de nosotros? ¿Hasta cuándo hay que soportar esto? ¿Hasta cuándo?
Todos sabemos que hay un cierto orden, todos sabemos que hay prioridades, todos estamos al tanto que hay algunas cosas más caras que otras, y mal que mal, todos cuidamos nuestras pertenencias. ¿Pero qué hacemos cuando el precio de lo material sobrepasa con creces el precio de una vida? A este dilema nos enfrentamos todos los días, unos más que otros, y hoy por desgracia me toca a mí; me toca vivir muy de cerca una situación de esta índole, y es horrible.
Con un profundo dolor en el pecho recibí la noticia de que a un chico le arrebataron la vida de una manera fría, cruel y por demás cobarde. Un chico con el cual compartí muchos años de mi vida en el colegio, un chico que fue mi amigo, un chico del cual gusté mis primeros años de secundaria. Un chico común, un deportista, alegre y siempre divertido. Un hermano, un amigo, un hijo, un compañero. ¿Un chico más? Sí, muchos de los que me leen pensarán que fue uno más, un hecho más, “uno más” dirán con resignación, como si esperaran que pase de nuevo, como si tuviéramos que estar acostumbrados, como si tuviéramos que verlo con naturalidad considerándolo moneda corriente, bajando la cabeza y esperando a ver a quién sigue, quién es el próximo. Después de todo, la inseguridad es una sensación nomás, ¿no?
Maxi era un excelente pibe. Me llevo muchísimos recuerdos de las tantas horas que pasamos juntos, dentro o fuera del colegio. Las canas verdes que sacaba a los profesores, los chistes siempre oportunos, el poder de sacarle una carcajada a la persona más seria, la buena onda en cualquier situación... Eso, la chispa; él la tenía.. Más de una vez me hizo reír en momentos de enojo o tristeza, en momentos que nada te puede hacer sentir bien, él me hizo reír hasta quedarme sin aire. Eso es tener chispa. La última vez que lo vi fue hace menos de dos meses, cuando me lo crucé volviendo de dar un parcial; hablando de cosas de la vida me dijo que estaba pensando terminar el colegio, a lo que yo le dije que tenía que esforzarse un poquito nada más rendir las materias que le quedaban, y ya estaba. “Pero vos sos pro Rochu, sos re traga y yo... Bueno, yo soy lindo”. Cuándo no haciendo bromas así... Era una buena persona, no merecía esto. La verdad es que nadie merece esto, pero a él, a su grupo de amigos, los interceptaron mientras la pasaban bien un viernes a la noche, como cualquiera de nosotros; les robaron, y un hijo de puta optó también por robarle la vida, a una persona que le dio todo lo que tenía. ¿Robar por necesidad? Sí, pasa, es muy extraño, pero pasa. Ahora, ¿matar? ¿Por qué? ¿Qué cosa pudo haber hecho un chico de 19 años como para que lo mataran? Y así quieran buscarle la vuelta, nada, NADA, puede justificar una cosa así, y menos todavía sabiendo cómo era él... Nada. Arruinaron una noche, y no obstante, destrozaron a una familia, hirieron a muchas otras y vistieron de luto y llanto a toda una comunidad, esta gente desgraciada sin escrúpulos para quienes la vida no vale nada... Quienes no merecen gozarla son ellos; son los responsables de haber apagado una luz, para siempre. Y lo justo sería que paguen el precio, por más que de ahora en más, la luz no va a encender más; sino que ahora es una estrella que va a brillar con más fuerza en el cielo.
Hoy le tocó a Maxi, pero podía haber sido cualquiera. Pude haber sido yo, que con dos amigas ayer estuvimos pensando si salir o no, a escasas cuadras donde estos hijos de puta decidieron ponerle fin a su vida; pudieron haber sido ellas, o sus padres. Pudo haber sido mi hermano, que también sale a disfrutar con sus amigos los fines de semana. Pudo haber sido mi primo, un compañero de la facu, un conocido. Pudo haber sido cualquier pibe, que después de una semana de estudio o trabajo (o ambas cosas) decidió salir a distenderse con sus amigos y a pasar un buen rato. Tu hermano, tu amigo, tu hijo, tu vecino, tu compañero de equipo. Tuvo que pasar una desgracia como esta, tuvo que repetirse una desgracia como ésta, para que nos volvamos a preguntar, ¿cuál es el límite? ¿Cuánto más vamos a dejar que nos sigan negando libertades y derechos? ¿Cuántos más “Maxi” tiene que haber para que los de arriba, quienes correspondan, empiecen a mover el culo y realmente hagan lo que tienen que hacer para evitar que nos sigan masacrando? Escribo esto y se me escapan las lágrimas, las pocas que todavía me quedan. Sigo llorando toda la bronca que mastiqué durante el día. Sigo llorando de pensar que le arrebataron el futuro a un pibe que tenía todo por vivir, todo por delante. Lloro odio, porque me llené de odio, de pensar que esto es realmente muy injusto. Lloro miedo porque puede pasarle a cualquiera en cualquier momento, porque los “pendejos” somos vulnerables. Me llora el alma aflorando esta mezcla de sentimientos y me ahoga. Me ahogo en los pensamientos. ¿Quién tiene la culpa? ¿A quién responsabilizamos? ¿A dónde corremos? ¿Qué hacemos? Y así dos millones y medio de cosas me cruzan por la mente, preguntas que no tienen de donde agarrarse, que van a terminar en ningún lado, para las cuales no hay caracteres que me alcancen, ni tinta suficiente como para ser escritas.
Todo termina en saber “¿hasta cuándo...?”
Max, hoy con dolor me toca despedirme. Te fuiste rápido, te llevaron, injustamente, pero tengo el consuelo de saber que me quedan muchas vivencias para mantenerte vivo; activo, jovial, divertido y gracioso como siempre demostraste ser. Así es como voy a recordarte, como todos quienes hoy nos vemos afectados. ¿Hasta cuándo? No sé, algún día capaz nos reencontremos. Mientras tanto, quienes se preguntan hasta cuándo somos nosotros. Espero que puedas encontrar paz, mientras que quienes quedamos vamos a buscar hasta encontrar justicia y un poco de alivio a tu partida.

Hasta siempre Max.

jueves, 16 de octubre de 2014

Una luz

Una luz que se apagó.
Una estrella dejó de brillar en este cielo para brillar en otro.
Un dolor, un alivio, un mar de lágrimas y sonrisas.
Es toda una mezcla confusa de pensamientos y sentimientos que atraviesan nuestras mentes y atacan nuestros corazones en situaciones difíciles. Pero lo que vale, y creo que es lo más importante, es todas y cada una de las cosas que nos quedan. Recuerdos, memorias, palabras, imágenes… Capaz no son cosas materiales, ni de gran valor, pero como todo, cada uno de nosotros tiene una prioridad en cuanto a recordar aspectos de sus seres amados… Como aquellas interminables tardes otoñales en que tus visitas me alegraban; las noches durmiendo en tu casa; los kilos de chocolate con los que me consentías; los mediodías en tu casa, cuando el olor a salsa casera colmaba la cocina, y tus, por ese entonces, cuatro nietos organizábamos un golpe comando para comer el queso rallado a escondidas, esperando después que nos retaras porque “ahora las pastas van a comerlas secas”; todas esas tardes en que nos subíamos al “auto viejo” y hacíamos interminables viajes hasta donde llegaran nuestras fantasías infantiles más remotas.
Porque además me malcriaste como la mejor del mundo, siempre me mimaste y me ayudaste. Siempre me defendiste cuando mi mamá me retaba. De chiquita, y ya después más grande, me dabas caramelos y gomitas, como si esa nena con uniforme de jardín no hubiera crecido nunca. Me enseñaste a que el amor de verdad existe, y lo demostrabas día a día con tu marido, que pese a las peleas y discusiones cotidianas (a veces graciosas) cuando hay amor, se puede. Me enseñaste a aceptarte plata a escondidas, para que mi mamá no se enojara. Me enseñaste a que las más mínimas muestras de afecto, son gigantes cuando son sinceras. Y a pesar de que en este último tiempo repetías las cosas mil veces o preguntabas siempre lo mismo, nunca perdiste tu sentido del humor, y siempre estabas sonriente. Hasta el último momento. Me enseñaste a que los roles pueden cambiar progresivamente; antes me retabas vos porque me llenaba de gomitas antes de almorzar, y después te retaba yo por no hacerle caso al médico. Lo que son las vueltas de la vida, ¿no?
Si tengo que ponerme a numerar, no termino más; son incontables las cosas que pasé con vos y los recuerdos que me llevo, así como también es inexplicable con palabras el amor que te tengo, y el cariño con el que me tratabas. Lo único positivo que saco de todo esto, es que sea donde sea que estés, sé que no sufrís más. Estás mejor, sin presiones, sin obligaciones, sin nada que te haga pasarla mal. Me rompe el alma, pero me alegra inmensamente. Es bueno que no sufras, y es bueno para todos los que te queremos ver que no pasás más por nada malo. Que tengas un merecido descanso en paz, y recordemos, que cada vez que se cierra una puerta, hay muchas más que se abren. Te amo, ahora y siempre. Simplemente gracias abu.

jueves, 2 de octubre de 2014

Forever trusting who you are...

A veces está bueno que uno sepa lo que es, que lo tenga en claro. Es decir, que no se deje influenciar por cualquier zanguango que viene a juzgarte o a calificarte, de la manera que fuere. La gente puede conocerte, en mayor o menor medida, mucho, poco o nada, pero nunca va a conocerte mejor que vos mismo, aunque muchas veces quieran hacerte creer lo contrario. Por desgracia, no siempre pensé así. A los golpes, a lo largo de los años, tuve que aprenderlo, casi a las trompadas, que no hay que dejarse llevar por las habladurías de terceros. Pocas veces la gente se molesta en conocerte antes de hablar de vos, y generalmente, en estos casos, no son cosas positivas sobre las que se hablan, sino todo lo contrario. Y me ha pasado. No quiero recordar a la persona que me impulsó para escribir esto, pero podemos llamarlo Juan.
Juan empezó a hablar pestes de mí cuando lo rechacé sentimentalmente (o fue una casualidad, o realmente fue el motivo), puesto que no quería más que una amistad. No le gustaron mis modos, mi forma de ser, el hecho que sea determinante, no lo sé, pero me dijo algo que me afectó bastante en ese entonces.

“Vos sos una puta”

Más allá de no saber el significado de dicha palabra, la usó conmigo despectivamente, menospreciándome como persona y como mujer, pensando que así iba a cambiar mi decisión, que iba a correr detrás suyo, no sé realmente con qué fin lo hizo, pero fue muy poco hombre. Gracias a eso, durante bastante tiempo, me sentí mal conmigo, y me hizo entrar en la duda… ¿Realmente era eso que me había dicho? ¿Por qué? ¿Es algo malo, bueno, o qué? ¿Cómo lo cambio? Y era algo que me preocupaba, me lo preguntaba, y no sabía cómo salir de eso. Hasta que un día me solté. Me liberé. Decidí que no iba a seguir preocupándome por lo que hablen los demás, si no me conocen no me voy a molestar en explicarle nada a nadie, menos a quienes me atacan con palabras mal usadas.
¿Soy puta por elegir con quién estar y con quien no? Entonces soy puta.
¿Soy puta por decir NO cuando realmente quiero decir NO? Entonces soy puta.
¿Soy puta por elegir cómo y con quién quiero estar? Entonces soy puta.
¿Soy puta por ser libre? Entonces soy puta.
Como sea, por suerte esta persona se fue de mi vida, y desde aquel lejano entonces no volví a saber nada de él, sólo espero que sea con quien sea que esté, que haya aprendido a ser caballero, y no un prepotente maleducado, que haya conocido a alguien y que haya aprendido a tratarla como tal. Con esto quiero decir que, conocer a las personas antes de hablar de ellas nunca está demás, especialmente si vas a decir algo considerado como malo, y más todavía si es por algo que no fue como se esperaba. Pero lo más importante, es no cambiar nunca por las palabras de alguien. Siempre mantenerte en como sos, no dejarte llevar. Ser consciente de lo que se es… Siempre confiando en quién sos…

… And nothing else matters

miércoles, 16 de julio de 2014

Fiebre mundialista III

El mundial que “nadie” vio

*Nota I: este borrador tiene fecha del 28 de mayo. Claramente la idea era publicarlo antes del inicio de la copa del mundo. Pero como se dio que me caían fechas de parciales, no pude hacerlo antes. Debido a que toda la entrada trataba del “pre mundial”, tuve que tomarme el trabajo de suprimir las cosas que no iban, cambiar los tiempos verbales, y, claramente, agregar las cosas que fueron pasando en el transcurso del mismo.*
*Nota II: Quisiera agradecer de antemano a Natália Wilde y Evellin Paiva por brindarme testimonios vividos en carne propia. Además, tuve la suerte de cruzar algunas palabras con mujeres conocidas y gente de omegle que también colaboró contándome sus vivencias. No siempre hay que dejarse llevar por las cosas que dicen en las noticias, sino escucharlas de quienes las viven en directo.*

Todos (o la gran mayoría de gente) estuvieron contentos y expectantes por la llegada del mundial. Cada cuatro años vivir esta experiencia única y multicultural es una fiesta de color, pasión, alegría, y por qué no, a veces también dolor. Los que se quedaron se organizaron: quién ponía casa, quién las cervezas, quiénes llevaban los snacks o la pizza, qué cábalas seguir (muchos, muuuuuchos argentinos son cabaleros), entre otros. Ni hablar los que tuvieron la suerte de viajar… Desde principio de año, tachando los días en el calendario cual preso que añora la libertad. Pensando en poner la camiseta, la corneta, el gorrito, la pintura celeste y blanca en la valija… Fueron los que tenían planeado todo, desde el hotel hasta el traje de baño, y los que fueron a la deriva, a ver dónde podían pasar la noche y de dónde podían sacar un plato de comida. A veces la pasión te lleva a eso; dejarte ir y que sea lo que el destino quiera, a veces para bien, a veces para mal… Con amigos, pareja, familia, compañeros de trabajo, de estudios, conocidos o hasta solos, todos los que fueron, se trajeron un recuerdo hermoso, más allá del resultado futbolístico.
Todo muy bello, pero con el correr del tiempo, uno se da cuenta que, en algunos casos, no todo es tan lindo como se muestra. Obvio que no siempre, todo depende de la situación en la que se encuentre el país anfitrión… Será que yo no viví en esa época, pero sé por testimonios que en Argentina 78 el clima no era de fiesta, sino de miedo y angustia. A pesar de que la copa “se quedó en casa” y la selección se llevó una gran ovación, fueron muchos, muchísimos, los que no pudieron, ni tuvieron motivo para festejar… Desgraciadamente, 4 años después, el pueblo argentino pasaría por la misma situación. Pero en esta ocasión no voy a hablar por boca de ganso, sino que, además de evocar a mi memoria, pedí testimonios de gente que este año “lo vivió” desde adentro.
Como comenté hace dos entradas, todos bien saben que países como Sudáfrica y Alemania (donde se organizaron las dos copas anteriores) son países con mucho dinero, “acomodados”, donde todo marcha sobre ruedas, y, quienes los miramos de afuera, pareciera que no les falta nada. Pueden darse ciertos lujos, al igual que Inglaterra organizando los JJOO del 2012, al bancar un evento tan grande como es una copa de la FIFA. La cuestión acá es que, Brasil, claramente, no es un país como esos. Tuvo MUCHÍSIMAS fallas y carencias, sin mencionar el descontento de la gente, y muchos no quisieron darse cuenta de ello. Además, no fue algo chico, la mugre no pudo esconderse debajo de la alfombra. Por más que se intentó, y se pudo en un primer momento, la olla terminó destapándose, por suerte, antes del inicio del mundial. Se dieron a conocer en todo el mundo las protestas del pueblo contra el gobierno y la realización del mismo. Ojo, no es como dicen los ignorantes de “a esa gente no le gusta el fútbol”, es Brasil. OBVIO que hay gente a la que no le gusta, como acá, pero por excelencia, al igual que Argentina, es un país futbolero. Esta vez claramente no se trató del deporte en sí, sino de todo lo que hubo alrededor.
Por empezar, un país que tiene baches económicos de tales dimensiones, no debería ser autorizados a albergar una copa mundial, y menos despilfarrar dinero (MUY necesario en otros ámbitos) en cosas que no van a ser de utilidad en el futuro… Para poner un ejemplo tengo que explicar algo antes. Días previos a la fiesta inaugural, por Telefé, se presentaba los diferentes estadios y se comentaba brevemente la historia de la ciudad donde éste se encontraba. Me sorprendí al ver el estadio de Manaos, por ejemplo. Imponente, moderno, hermoso. Lo que no contaron, es que arrasaron varias hectáreas de selva para levantarlo (irónico fue que, el día de la inauguración, hagan una parte en honor a la selva amazónica). Después me enteré, por medio de una conocida (nativa de allá), que ese estadio está destinado al abandono. El equipo de ese lugar, es tan grande a nivel país, como en Argentina es, no sé, Villa San Carlos. Imaginen el desperdicio, los árboles talados, los animales echados, el daño al suelo… Ni hablar de los nativos, que, con lanzas y en taparrabos, salieron a protestar a las calles frente a las cámaras de televisión por el daño que le hacían a su tierra.
Hablando del despilfarro de dinero necesario, esta misma conocida que me comentó lo del estadio, me dijo algo que es todavía peor. Ella allá era docente, y el año pasado, cuando les avisaron que, por motivos de construcción y refacción de estadios, el recorte del salario era algo inevitable, obviamente todos se quejaron. No sólo que los docentes ganan poco y los precios son altos, sino que todavía querían que ganen menos. Al protestar y decir rotundamente NO a ese tipo de cosas, a ella y a los demás maestros les dijeron lo siguiente: “ahora nuestra responsabilidad es dejar todos los estadios en condiciones óptimas para el mundial, preocuparnos por la docencia y la educación es algo que podemos hacer en otro momento”. Qué lindo, hermoso. Preocuparse más por un evento que podía llevarse a cabo en cualquier otro país del mundo, antes que el futuro y la educación de los niños, qué belleza, qué valores. Después uno se queja cuando ve que la educación va para atrás y a todo el mundo parece importarle un bledo.
Antes de terminar, quiero compartirles el testimonio de Evellin y Natália, con quienes tuve la suerte de hablar en profundidad y no quedarme exclusivamente con lo que salió en televisión. No tuve mejor idea que hacer una conversación grupal en facebook, e ir haciéndoles preguntas. Dado a que el copiar y pegar la conversación me deja la entrada exageradamente extensa, decidí copiar los fragmentos más relevantes de la conversación (diferenciando con los colores qué marqué arriba qué dijo cada una) *Esta charla fue previa al inicio de la copa*,

“Yo vivo en Río donde se hicieron manifestaciones. Fui sólo a la primera, que se hizo en mayo del año pasado. Una amiga mía perdió su ojo izquierdo y ahora está ciega porque tenemos policías que no están capacitados para este tipo de trabajos. Nuestros hospitales rebalsan de gente enferma que no puede ser tratada porque no hay estructura, no hay doctores, no hay medicinas ni tratamientos. Nuestras escuelas públicas carecen de buenos docentes porque nuestro alcalde dice que no tenemos dinero para pagarles los salarios, pero tenemos el dinero para construir estadios nuevos.”
“Yo vivo en São Paulo y fui testigo de muchas de esas cosas también. Las quejas y marchas en contra el gobierno, los paros de subtes para intentar llamar la atención de los gobernantes, esperar a que reaccionen, y demás…”
“Nuestros transportes públicos son carísimos, pero el servicio es pésimo. La mayoría de ellos están rotos, sucios, y la gente viaja amontonada y mal por la poca frecuencia.”
“Estoy profundamente triste al saber que, a pesar de la mierda que atravesamos, toda la gente se va a olvidar por todo lo que luchó, y se va a sentar como si nada en frente de la televisión, a tomar cerveza fría y mirar los partidos como si nada. Lo peor, es que, una vez que la copa termine, vamos a seguir con nuestras vidas como si nada hubiese pasado. Eso me da mucha bronca.”

La próxima vez, creo que la gente debe pensar en que no todo es fiesta y alegría, y tomar conciencia. En parte, fue esto por lo que al principio me mostré tan contrariada. Me dio asco lo que le hicieron al pueblo, y lo peor, es que lo van a seguir pagando. Esto terminó para el mundo, pero para Brasil no. Más aún, cuando dentro de dos años van a ser la sede de los JJOO… Ya veremos con qué nos toparemos en ese entonces, así que por lo pronto, la entrada termina acá. Saquen sus conclusiones.

domingo, 13 de julio de 2014

Fiebre mundialista II

La argentinidad más al palo que nunca

Acá es donde vengo a reparar exclusivamente en los argentinos. Que pueda aplicarse a otras personas en otros países, bien, pero yo, al ser argentina, quise centrarme en lo que es mi país. Voy a hablar tanto de los hinchas, como los ciberhinchas (era inevitable que los dejara afuera) y en las publicidades de diversas marcas y empresas, que TANTO resaltan el gran espíritu argentino (nótese el sarcasmo) por estos días. Sé que me voy a comer unas cuantas puteadas, ya que gente obtusa hay siempre, pero bueno, lo que están por leer son cosas que siempre dije, siempre pensé, y ahora que pude, lo organicé para publicarlo y darlo a conocer entre las personas que me leen.
Voy a empezar con el “sector” que sé que no voy a ofender (bah, no son personas físicas, por eso no me importa… En realidad si eran personas físicas tampoco me iba a importar), con lo más light de la entrada.
Publicidades, propagandas, avisos publicitarios. Las empresas, marcas, diferentes compañías que expresan su “argentinidad” (riámonos, algunas de ellas son multinacionales) alentando a la selección con spots que, tengo que admitir, son bastante emotivos. Es acá donde quiero hacer hincapié. Todos sabemos que Coca-Cola es una de las marcas más grandes y reconocidas del mundo. Sus canciones mundialistas son muy pegadizas (quien se acuerde de la canción de las manitos de Alemania 2006 va a entender) y siempre dejan un muy bonito mensaje, por más que sea sólo una máscara para el país donde están, pero me causa mucha gracia que Manaos (no el Estado de Brasil, sino la bebida nacional que le quiere hacer competencia) tenga un complejo de inferioridad tan grande que, en cada publicidad que hacen, tienen que darle con un caño a Coca. Claro, sabemos que es una multinacional y que van a alentar por el país en que estén, pero hacer ciertos tipos de spots dan vergüenza. A mí me dan vergüenza. Bueno, retomo. No voy a reparar en todas porque sino, no termino más, pero recuerdo la de Personal (telefonía móvil por si alguien no sabe) diciendo boludeces, como siempre, y el aviso termina con un “Los argentinos, más argentinos que nunca”… Sin palabras… ¿Realmente alguien puede llegar a pensar que soy más o menos argentina por apoyar a una selección nacional? ¿Alguien va a venir a darme un premio por ponerme la camiseta y salir a la calle? Que ni siquiera es la única, es la de fútbol… No tengo nada en contra de ello, por el contrario, a mí me gusta, pero hay otras cuestiones que también se dejan afuera. Digamos, también fue el mundial de hockey hace no mucho, y seguramente muchas personas ni se enteraron, porque están todos centrados en darle más importancia al fútbol que otra cosa. No vi publicidades ni spots ni nada parecido… Conclusión, todas estas marcas y compañías te dicen que si alentás a la Argentina (sólo en el fútbol) sos más argentino… Y bueno… Si resulta que no te gusta el fútbol, o no te interesa, o no tenés la banderita en tu casa SOS UN SIN PATRIA Y SEGURO SOS INGLÉS (capten el sarcasmo).
Ahora quiero hacer un pequeño comentario sobre los caretas… Odio esa palabra, pero no encuentro ahora un adjetivo mejor para describirlos. Esos que no saben de qué color es la bandera, no tienen idea lo que es una escarapela, PERO CUANDO JUEGA ARGENTINA SE PINTAN HASTA EL CULO DE CELESTE Y BLANCO, se compran camiseta, camisetita, bandera, banderita, gorro, trompeta, corneta, bombo… Y una vez que termina el mundial SE OLVIDAN de los colores patrios y vuelven a arrumbar todo en un cajón hasta dentro de 4 años. Y OJO, sólo conocen a Messi. MESSI MESSI MESSI, es de la gente que el equipo es Messi y el resto. Lepra me provocan. No sé si es por querer aparentar, o qué, pero son tan o más irritantes que los ciberhinchas. Esos son hipócritas, ¿saben por qué? Porque son los que en los actos del colegio no cantan el himno; se ríen y juegan con el celular, muchas veces no saben a qué se deben los feriados nacionales o si les mencionás personas como Roca no tienen idea si estás hablando del billete de 100 pesos o de una piedra… Estos son los que realmente me enervan, y me dan vergüenza que sean argentinos como yo.
El siguiente grupo de estudio se centra en los ciberhinchas. Es acá donde sé que voy a ligar alguna que otra puteada (ojo, por decir la verdad a mis ojos), pero no me importa, es simplemente explayar lo que pienso, y seguramente muchos otros opinen como yo. Son seres insoportables. Son pesados. Densos. Repetitivos. Son esas personas que a nadie le gustaría tener en una red social, ya sea siguiéndolo o como amigo, son esas personas que me violentan con facilidad y me irritan. Será que por estos días yo evité ver los inicios tanto de twitter como de facebook (en instagram no es tan terrible la cosa, ya que son fotos y es más lindo ver lo que ponen, no resulta pesado), que es más que nada por donde abundan, porque sino me pongo de mal humor muy fácil. No es por hacer diferencia, pero las que más me molestan son las mujeres. Cuestiones de piel, no se ofendan, acuérdense que por muy poco que parezca, yo también soy una mujer. En fin, este tipo de gente es el que dice TODO, twittea TODO, tira estados de TODO, expresando cosas que, quienes estamos mirando el partido, sabemos que pasa. “GOOOOOOOOOOOOOOOOOL”, “FUE PENAL PELOTUDOOOOO”, “LA CONCHA DE TU MADRE ESTABA ADELANTADO”, “HIJO DE PUTA PATEÁ BIEN LA CONCHA DE TU MADRE”, “FULANO, ¿TENÉS DOS PIES IZQUIERDOS?”. Lo peor no es que tira un estado/tweet expresando indignación o felicitando a la figura del equipo (como pasa muchas veces, y me encanta), sino que SE ENCARGAN DE ESCRIBIR ABSOLUTAMENTE TODO LO QUE VEN, TODO LO QUE PASA, TODO LO QUE PIENSAN, ABSOLUTAMENTE T O D O. Hacerlo una vez, o de la bronca, o de la alegría, perfecto, pero, ¿ya pasar a hacerlo siempre? ¿Todo el tiempo? No man, cansa. ¿Pensaste en estudiar periodismo deportivo? Esa gente termina de eso. Antes de terminar, quería comentarles que, inicialmente, este último espacio lo iba a usar para escrachar a los ciberhinchas que tuve la desgracia de fumarme estas últimas semanas (como les dije antes, la gran mayoría son mujeres). Pero decidí no hacerlo. Más que nada porque, primero, tenía que pedir permiso para publicarlo. Eso no es lo que importa, ya que si no me lo daban era muy probable que lo publique igual, el tema es que después tengo una horda de vaginas arenosas quejándose y diciendo que los hice quedar como los pelotudos que son, y no tengo ganas. Pero, si se fijan en alguna de sus redes, apuesto que por lo menos a una de estas personas van a encontrar.
Ahora voy a hablar de los hinchas. Esos son los fanáticos, los “locos y enfermitos”. Los que siguen a su equipo a sol y sombra, los que siguen cábalas y hacen promesas, los que festejan como si no hubiera un mañana y lloran como bebés si llegan a perder. Los que sienten que la pasión se lleva adentro, no en una camiseta o un gorro. Ni hablar los que van a la cancha (claro, no todos tuvimos esa suerte. Por eso no es una crítica, es un comentario), de Argentina o de donde sea, esos que se pintan y se lookean para hacerse ver y llamar la atención, que gritan y se emocionan, es un espectáculo. En el caso de mi casa, por ejemplo, mi papá y mi hermano mayor hace años que van a la cancha. Les encanta el fútbol. Pero el tema de ver un partido con un hincha tan ferviente es ese… La pasión, los nervios y la emoción muchas veces juegan en contra. No por nada a veces prefiero ver los partidos sola y gritar/enojarme/violentarme sola que estar con alguien. Con ellos es igual. Entendiendo que son hombres y que el fútbol es importantísimo para ellos, les es inevitable ponerse nerviosos con cosas como estas (comentario al margen, mientras escribo esto se vive la previa de la final entre Argentina y Alemania). Si la otra vez con los penales de Holanda se pusieron nerviosos, ahora no sé… A mí me pasó de tener que levantarme e irme porque NO PUEDO VER cuando otro se pone nervioso, me pongo más nerviosa. Y será que vivo en un barrio que también es futbolero, son todos hinchas apasionados, pero me acuerdo cuando fue el partido con Bélgica (creo que fue Bélgica) yo volvía de la facultad… No había NADIE en la calle, pero literal. Las avenidas principales vacías… Y yo no tuve mejor idea que poner AC/DC al palo e ir bailando por el medio de la calle. El argentino tiene eso de ser apasionado, y es una de las cosas que más me gusta de mi país.

Para finalizar, quiero hacer un comentario de los que son todo lo contrario: los anti-argentinidad, los que se la pasaron criticando todo, TODO para mal, al fútbol, a los hinchas, los partidos, a los estados, a los tweets… Quiero que sepan que dan tanta bronca como cualquier otro pelotudo que abunda por internet. Alégrense, en un par de horas termina toda esta fiesta mundialista y personas como ustedes van a dejar de romper las pelotas con sus quejas.

jueves, 10 de julio de 2014

Fiebre mundialista

Si bien tengo esta idea hace mucho, la plasmé en mi cuaderno de borradores a principios de marzo, y recién ahora tengo tiempo como para sentarme y pasarlo en limpio para su publicación (ya casi termina la copa del mundo, pero hace 2 días terminé con mis obligaciones como para sentarme a escribir tranquila). Desgraciadamente fue tarde, ya que ahora están todos re pesados con esto del espíritu mundialista (y más ahora con la final), tanto la gente como los medios y sus avisos publicitarios. Dado que este es enteramente MI punto de vista, me abro al diálogo y al debate con quien desee hacerlo, lo que no voy a hacer es ponerme a reparar en gente irrespetuosa que no merece ni mis palabras ni mi tiempo. Tené esto en consideración para saber si seguís leyendo o no.
Ahora bien, a lo que me refiero con esta entrada es a todo lo que ronda este tipo de eventos, tanto lo bueno como lo malo, aunque hay un par de temáticas que, al ser tan extensas, prefiero abarcarlas con detalle en entradas separadas.
*Nota: este borrador data de mayo, cuando originalmente tenía la intención de subir la entrada. Dado que estamos a nada del final de la copa del mundo, me perdí de agregar hechos que fueron pasando a lo largo del mismo. Ahora, cada vez que vean una llamada color rojo y cambio de formato en el texto, eso quiere decir que trato algo que pasó en el desarrollo de la copa*
·       El primer punto que quiero tratar es sobre el deporte en sí. Popular en todo el mundo (más en algunos lugares que en otros), podemos decir que, por lo menos en Argentina, es más que solo un juego de equipos (aunque, si hablamos más profesionalmente, a veces no es tan juego…). Para quienes lo hacen, es una forma sana de distenderse, ejercitarse, hacer nuevos vínculos y reforzar el llamado trabajo en equipo. Profesionalmente, si bien los ítems anteriores se aplican (hay casos y casos; a veces sí a veces no), es también su trabajo, y para quienes lo manejan es un gran negocio. Lo malo son las rivalidades que a veces surgen por esto, que en muchos casos pueden terminar mal (entre jugadores, hinchas, y cualquiera que se prenda). Hablando de mi caso particular, cuando lo practicaba, allá y hace tiempo, era sólo una manera de divertirme con mis amigos. Éramos mocosos de 10 años, no era una guerra. Que hubo peleas sí, seguro, pero todos teníamos claro que era precisamente eso… Un juego.
·       En cuanto a lo que es futbol argentino (a mis ojos, y hablando a partir de ahora del futbol profesional), quiero hablar de los hinchas. Entre integrantes de una misma hinchada es raro que haya problemas (lo que no quiere decir que no haya), el problema llega cuando en los partidos (especialmente en los clásicos, o en el abismo del descenso de un equipo) llega la VIOLENCIA. Si bien todo tipo de la misma es injustificable, hay dos casos: cuando es persona-persona y cuando es persona-cosa… Aunque creo que esta última es la más injustificable. Hace un par de meses, recuerdo, terminó un partido en la cancha de River (no sé quiénes jugaban, no me acuerdo) y al finalizar, los hinchas hicieron destrozos indescriptibles… Autos quemados y con los vidrios rotos, contenedores de basura volcados en el suelo con su interior disperso en la calle, negocios del Barrio Chino con vidrieras rotas y puertas violentadas… ¿Cuál fue el motivo? No sé. Pero así fue, como salieron damnificados muchos que no tenían nada que ver con ese partido y su resultado… Esos son, señoras y señores, los incivilizados del futbol argentino. *Sí, yo también vi cómo los brasileros hicieron destrozos luego de la humillación que sufrieron ante Alemania. Me sorprendí, pero claro, se ve que ellos son tan apasionados (e idiotas) como los que hacen destrozos acá. Ahora quisiera agregar lo que me contaron mis padres cuando volvieron de España. Fueron a ver un partido del Atlético de Madrid (no me dijeron cuál era el otro equipo) y no se acercaba ni un poco a lo que es el futbol acá. Allá estaban todos ‘mezclados’, a la salida, fueron todos por la misma puerta, sin problemas, había personas (hombres y mujeres) de todas las edades… Todos tranquilos, sin molestar u ofender al otro, disfrutando del espectáculo… Díganme si acá no podría ser igual.
·         Hablando ya de la copa del mundo, hay un par de cuestiones que quiero tratar, y la primera es la rivalidad entre países. No importa si fue por un conflicto bélico, por la ‘superioridad’ de un país por sobre otro, por simple cuestión de piel o por un partido disputado en el pasado, SIEMPRE en este tipo de eventos vuelven los recuerdos y el por qué ‘odiar’ a tal o cual país. Estoy harta de escuchar gente que odia al equipo alemán, o mexicano, o chileno, o inglés (o mismo, gente de esas nacionalidades), o de la concha de su madre, por estupideces como las que mencioné recién. Como dije, hay gente que a veces se olvida que esto se trata de un juego, y se enojan e insultan a diestra y siniestra al otro solo por ser “del equipo/país contrario”. *Me cansé de leer comentarios ofensivos a gente de diferentes países. Sí, las gastadas están, el humor es humor y no le hace mal a nadie, pero yo misma fui testigo y partícipe en mi ask, de un imbécil que insultaba a los de Brasil sólo por ser de Brasil, y a un pelotudo (en este caso chileno) que me insultaba por ser argentina. Yo no odio a nadie de ningún país, y no banco la xenofobia.
·       Todos vemos que hay países como Alemania o Japón que, para los que vivimos afuera, pareciera que “no les falta nada”, por lo cual pueden proponerse organizar una copa del mundo sin problemas. Precisamente, un tema que causó mucha controversia en este mundial es sobre cómo impactó económicamente al país. Si bien sabemos que recaudaron MUCHÍSIMO dinero gracias a los visitantes y en rubros como el turismo, la hotelería y la gastronomía, se despilfarraron MILLONES en construir y refaccionar estadios que, según me contaron, muchos quedarán en el olvido (el de Manaos por ejemplo, arrasó hectáreas de selva para construir un estadio. El equipo local es TAN grande y TAN conocido… Como Villa San Carlos. Cuando me lo dijeron no lo podía creer). Este aspecto lo profundicé en la tercera parte de esta serie de entradas.
·       Por último, quiero mencionar el aspecto del mundial que más me gusta (no sólo de este evento, sino también de los JJOO) que es el intercambio cultural. Tanta gente de tantos lugares y culturas diferentes en un solo lugar, relacionándose, compartiendo… Será que a mí me encanta socializar con personas de otros lados, y me parece algo fascinante. Mientras unos mueren por el futbol y sufren por querer entrar a la cancha, yo mataría por ir a un mundial y estar rodeada de personas de diferentes países. Lo hice en otros contextos, y me pareció una experiencia espectacular, sin mencionar que me quedaron muchísimas anécdotas de esos momentos, pero supongo que en este medio es diferente, ya que “son todos amigos y todos viven contentos juntos” (obviando las rivalidades entre países anteriormente mencionadas). Algún día voy a hacerlo yendo a algún mundial.

Bueno, esto es todo por ahora. Lamento haber llegado tan tarde pero, reitero, recién ahora me libero de mis obligaciones como para poder sentarme a pasar los textos tranquila.

lunes, 10 de marzo de 2014

Entrada de aclaración sin título

Antes de publicar la entrada real, me gustaría decir un par de cosas. Primero que nada, y por más que sea tarde, quería desearles a mis lectores un muy feliz 2014. Particularmente (y me he dado cuenta con el correr del tiempo) yo tengo más/mejor  suerte/fortuna/éxito/como sea que quieras llamarle, los años que son pares, por lo cual, siento que este año va a ser tan bueno como los anteriores. Segundo, y relacionado con el primer punto, el viento de cambio llegó y me pegó de puta madre. Sobre el mes de enero se va a tratar mi siguiente entrada. En un principio iba a escribir esa entrada y, esto que estoy escribiendo ahora, iba a ser una aclaración chiquita antes de empezar con lo importante, pero al ver que la “aclaración” se me fue alargando, decidí hacer esta por un lado, y la “importante” por otro.
Tercero, y por millonésima vez, debo pedir disculpas. Me veo obligada a pedirles disculpas, a mis lectores declarados y fantasmas (aquellos que me leen desde el anonimato). Creo que ya es sabido, ya que lo dije y lo hice saber varias veces, que DETESTO el abandono de blog. Lo odio con todo mi ser y va en contra de lo que me gusta. ¿Por qué digo esto? Sencillo. Hace ya algún tiempo me topé con un blog (o mejor dicho, una persona) que argumentaba que el hecho de tener un blog era una modita pasajera. Se traduce algo así como “me hago un blogger, escribo cuatro pelotudeces de dos renglones cada una que denoten lo vacías que son mi existencia adolescente y mi cerebro, y después lo sentencio al abandono, una vez que considere que ya pasó de moda”. Sin comentarios. Les cuento que hay personas que no tenemos la voz, ni los recursos, ni los medios para decirle al mundo lo que pensamos, y lo hacemos por medio de esta página. No porque mis entradas o las de cualquiera sean de vital importancia, pero hay blogs que son muy interesantes, que hablan de temas variados, y al ser opiniones interesantes, estaría copado que tengan un gran alcance (aprovecho el espacio para promocionar dos de esos blogs: http://readthestoryonmyskin.blogspot.com.ar y http://inconsciente-ccolectivo.blogspot.com ).
Ahora, volviendo al tema de las disculpas,  ¿por qué se me da por decir esto? Porque en reiteradas ocasiones, ya sea por medio de ask o twitter (incluso chat de facebook) me preguntaron por mi blog, si ya publiqué tal o cual cosa, me recomendaron cosas para desarrollar, y hasta me preguntaron si se me ocurrió dejar de escribir. Les respondo. NO. Yo no abandoné el blog, ni lo voy a hacer. El hecho de adentrarme en actividades como pintar o leer no es sinónimo de abandono. Me desintoxiqué del vicio y la sed de computadora que me consumía todo el tiempo. Yo seguí escribiendo, lo sigo haciendo y lo voy a seguir haciendo, el tema era la pc. Tenía que cortar porque me consumía, pero ahora vuelvo. Quiero volver, medidamente claro. Quiero compartir con mis lectores temas varios, quiero contarle al cibermundo mis ideas, mis puntos de vista, mis indignaciones, mis ficciones, mis historias reales, quiero volver a intercambiar opiniones (con gente que esté dispuesta a hacerlo, claro), resumiendo, sí, quiero volver.
Tengo entradas, ideas y borradores. Viejos y nuevos. Tengo temáticas tan trilladas como el aborto y la religión, y otras que no tanto, como una que alaba al cerebro humano. Tengo ficciones a medio hacer y otras que apenas se están hilando… Tengo tanta inspiración dando vueltas en la cabeza que a veces la vomito; escribo una frase que luego se convertiría en título de entrada, o en la primera oración de alguna. Y así es que solamente, en mi cuaderno de borradores, tengo 13 títulos/posibles títulos sin contar este que estoy desarrollando ahora. Y sumemos dos ficciones hechas en un blog aparte, y el sinnúmero de documentos de Word que revolotean en mi carpeta “Escritos”.
Cuarto y último ítem, hace referencia a otro tema (igualmente trillado), al cual no debería prestarle atención, ni tendría que reparar en eso. Que me refiera a él ahora no significa que le dé importancia o algo así, sino que ahora, en este preciso momento, mientras vuelco estas palabras en mi cuaderno de borradores, son las tres en punto exactamente y me dirijo a mi casa en tren, cuyo viaje tarda una hora o más. Y como podrán imaginar, no tengo mucho para hacer. Entonces quiero cerrar la entrada dedicándome a un tipo de personas. Ya hablé de los que soportan la idea de la modita pasajera, los que me leen habitualmente y les sugerí dos blogs que me encantan. Ahora toca hablar de los anónimos. Ya sea por acá o por ask, hay personas que por creerse vivas (o por cobardes, da igual) deciden hacer comentarios ofensivos hacia mi persona, expresándose como neandertales, dándome opiniones pobres y poco constructivas sobre lo “mucho” que me conocen. Para que se imaginen: hay gente que cree que me conoce por lo que lee en mi blog. Y me pasó, hace poquito, de tener que fumarme un híper-comentario careta de alguien que se cansó de mi “doble discurso”. No sé, no me banca pero me lee y me sigue en twitter, y me molesta en ask. No entiendo.
Ahora, la razón por la cual quise tratar este punto es la siguiente: esta persona de sexo indefinido leyó la crítica que le hice a una conocida marca de ropa interior (click aquí para leer) por una campaña que hizo, hace un tiempo atrás, y me recriminaba que yo le había comprado productos. Sintetizando, que era una careta por eso, y que ese “doble discurso” es lo que no se bancó de mi parte. Primero me lo puso en ask, a lo que contesté “yo compro donde, cuando y lo que se me antoja”. Si bien ESA campaña no me gustó, en el sentido de no compartir lo que comunicaba, no quiere decir que odie a la marca, o sus productos. Son cosas diferentes. Y así quiero decir que, todo aquel que discrepe conmigo, que quiera puntuarme algo, que me hable por donde lo considere. Así, de forma civilizada, podemos hablar cuando gusten. Los comentarios poco constructivos y los insultos por ask, aparte de ser una chiquilinada, denotan la poca cantidad de neuronas que un individuo tiene en funcionamiento. Oh, y antes de terminar: aquel que crea conocer a una persona por las cosas que comparte en este sitio (u otros similares), sepa que se equivoca. Para eso está la comunicación; hablen, pregunten, y sáquense las dudas.
Ahora sí, me dispongo a desarrollar las entradas en serio. Tengo una en puerta que si no la publico hoy, la publico mañana. Nuevamente perdón, pero cada tanto, cuando se me llena de polvo virtual el blog, me gusta aclarar por qué no actualicé durante tanto tiempo. Espero volver a ser lo que era, y otra vez, espero comentarios coherentes. Y como dijo una amiga mía hace ya tiempo: mi blog no es una democracia. Lo que quiero se queda y lo que quiero se va.

Gracias por su atención.

martes, 31 de diciembre de 2013

Sing with me, sing for the year!

Sing for the laughter, sing for the tear!

Llegó el momento, la despedida a este hermoso año 2013 que ya casi, casi se va. Y les tengo que decir la verdad, hacía mucho, MUCHO TIEMPO que no tenía un año tan hermoso y copado como éste. Además, fue especial. No quiero embolarlos pero quiero hacer un pequeño recorrido contándoles el por qué este año fue tan lindo para mí. Y bueno, sí, aunque tuvo cosas feas, tristes y un tanto amargas, son ÍNFIMAS comparadas a todas las cosas hermosas que viví en todo este año.
Por empezar, el año no empieza del todo bien, debido a la partida de una persona muy querida en mi familia. Lo único que me reconfortó de ese día, fue saber que abandonó este mundo para dejar de sufrir. Poco más tarde, después de mis hermosas vacaciones en Brasil, llegó marzo, y con él, un acontecimiento que me marcó mucho; la juntada de las M&R. A pesar de que éramos poquitas y que el grupo posteriormente creció (y mucho), esa juntada me hizo sentir integrada a un grupo de personas como yo, cosa que nunca me había pasado. Hasta el día de hoy me pasa; somos un grupo de 40 y pico de enfermas mentales con las que compartimos algo más que sólo música, y a pesar de las distancias, las discrepancias en el ámbito político, religioso y social, es un grupo realmente hermoso de chicas muy copadas que vale la pena conocer. Al margen, ese marzo, sería el comienzo del fin: mi último primer día de clases.
Con la llegada de mayo aproximadamente, llegó mi desintoxicación. Estaba ahogada en una droga que me hacía inmensamente mal, porque aparte de lastimarme, hacía que me lastime yo misma y me separaba de mis seres amados, como realmente pasa cuando una persona es drogodependiente. Fue un proceso duro, como todos los de este tipo, pero con un poco de ayuda y contención, pude seguir camino. Me recuperé, estoy limpia y no tuve recaídas. Ahora, abriendo un poco los ojos y mirando para atrás, me doy cuenta que si seguía intoxicada en ese nivel, podía llegar a terminar muy mal… Y como todo en esta vida, me dejó una enseñanza: todo lo que das, tarde o temprano, te vuelve.
Paralelamente, y algo que se venía gestando desde el año anterior, me empecé a hablar con “gente virtual” como comúnmente se dice de personas que conocés a través de internet, como si fueran personas irreales (porque muchos se quedaron en la época de que todos los que están detrás de la pantalla son pedófilos haciéndose pasar por nenas). Primero por twitter, después por facebook, hasta que un día acordamos en vernos, a pesar de que vivimos dispersos a lo largo y ancho de Capital Federal y el Gran Buenos Aires… Fue un 20 de junio que quedará para la historia y que nunca voy a olvidar. Aparte de algunas de las chicas que ya había visto en marzo, se sumaron otras y los pibes. Este fue uno de mis pilares de este año. A pesar de las peleas que tuve (Macarni, principalmente con vos) y los problemas generalizados que hubo, incluyendo la DECEPCIÓN monumental que me llevé con dos personas de este ámbito, fue HERMOSO conocerlos a ustedes. Hicimos un sinnúmero de juntadas. Nos reímos, lloramos, nos enojamos, nos sorprendimos, festejamos cumpleaños (como la previa del mío, el 17 de agosto, la juntada más grande que recuerde), compartimos almuerzos, tardes al sol, bajo la lluvia, con frío, con calor, con fotos, con instrumentos, con personas invitadas. Les digo la verdad, posta que esto fue hermoso, y espero un 2014 ansiosa lleno de otras juntadas y salidas, y por qué no, gente nueva en este hermoso grupo que se formó tan por casualidad. Acá es donde tengo que destacar a dos personas, que considero, son las que siempre estuvieron ahí conmigo, aún cuando el pronóstico indicaba que todo iba a irse al carajo, ellos siempre estuvieron ahí conmigo. Ledes, Mica, esos son ustedes. Los amo con todo mi ser, gracias por todo lo que hicieron y hacen por mí.
Con la llegada de agosto, vinieron dos acontecimientos importantes en la vida de cualquier adolescente: cumplir los 18 y ser libre y legal en todos los aspectos, y el viaje de egresados. Mi cumpleaños no tuvo un gran festejo, y me arrepiento de haberlo pasado con una persona que prefiero no nombrar, pero es lo que implica; hacer “lo que quieras” sin que nadie te rompa las pelotas por ser menor de edad. El viaje a Bariloche fue ÚNICO, hermoso y divertido desde donde se lo mire. Sacando ese día de malestar (que todos pasaron, aunque sea, uno) que me impidió ir a una excursión y al boliche, estuvo todo buenísimo. Me encantó pasar ese momento con mis amigos de toda la vida, y además, haberlo compartido con gente nueva que hizo que el viaje fuera llevadero y sin descripción.
El año venía siendo espectacular, y con la llegada de septiembre vino la salsita que faltaba para aderezarlo. Cuatro cosas que, por pequeñas que le parezcan al resto, hicieron que ese mes fuera (casi) el mejor del año. En primer lugar, el 14 de septiembre cumplí un sueño que venía persiguiendo desde los 10 años: me tatué el logo de Metallica en la espalda. Nunca una banda significó tanto para mí como esa, y desde ese día, además de llevarla en mi corazón, también la llevo impresa en mi piel. En segundo lugar, haber conocido a una persona realmente especial para mí. Se trata de un chico con el que venía hablando desde mediados de julio, y así por casualidad. Seguimos hablando, nos vimos, nos gustamos… Ese chico, desde hace dos meses y moneditas, es mi novio. Otro pilar fundamental de mi año; me contuvo y me ayudó a salir adelante en momentos difíciles, aparte de hacerme feliz el simple hecho de haberlo conocido. Las otras dos cosas, respecta a la música. El 26 de septiembre fui a ver a Bon Jovi, a pesar de haber ido sin compañía y que casi me rompo una pierna, fue un sueño, una deuda que tenía pendiente con la vida desde hacía 3 años. Y al día siguiente, pasé un día ESPECTACULAR haciendo la fila para el recital de Iron Maiden. Fue genial haber conocido a gente nueva y haber estado con alguien a quien yo ya conocía (Charles, del otro lado del charco). Y bueno, les cuento que, además de haberme bancado TODA la noche aplastada contra la valla, el Papa Emeritus me tiró un beso, agarré la púa de Holt y Harris, mi máximo amor platónico, me señaló con el bajo.
OCTUBRE. Una vez más, escraché mi piel con un bellísimo tatuaje, esta vez con otra persona que es MUCHÍSIMO en mi vida, y deduzco que no va a ser el último (lo que dicen es cierto, que si empezás querés seguir). Tuve una fiesta de egresados de la concha de la lora, donde la pasé genial, y además, cumplí mi sueño de haber visto a Whistesnake en vivo, con el plus de haber ido con mi novio, y volver a ver Aerosmith. ¿Algo más? Sí, mi inscripción en la facultad.
Con la llegada de diciembre tenemos el cierre de una etapa: la entrega de diplomas. Fue una fiesta muy linda la verdad, todos estábamos muy elegantes. Y además, si puedo presumir, me dieron una mención por Alumna Destacada y un nombramiento por mi participación en las Olimpíadas de Historia de la Universidad de Morón. Fue así, como terminé un ciclo. Terminé de buscar las notas, rendí las previas y bueno… Llegó el fin. Agradezco a todos mis compañeros por haberme hecho pasar un año genial. Aunque está bueno crecer y cerrar determinadas etapas, voy a extrañarlos muchísimo en la facultad, y va a ser raro sentarme en un aula llena de gente extraña y no ver ninguna cara familiar. Al terminar con mis obligaciones, llegó el tiempo de distenderme: pileta, lectura, dormir hasta tarde y organizar salidas con los pibes from hell.
En fin, este año estuvo llenísimo de cosas, desbordado diría. Noches de desvelo, salidas románticas, risas contagiosas interminables, lágrimas de felicidad, festejos, peleas sin sentido y un largo etcétera.
No pido que el 2014 sea un año mejor, porque definitivamente un año como este no se va a volver a repetir, y dudo que sea mejor; ya expliqué las cosas que viví. Espero que muchas, muchas cosas buenas pasen, tengo fe en que va a ser un año diferente y lleno de nuevos aprendizajes.

Antes de despedirme, quisiera agradecer a todas esas personas que hicieron que este año sea una maravilla. Mil gracias por los momentos vividos, las reflexiones, las risas, los llantos, los silencios, los consejos, la confianza, el amor, la amistas y el cariño que me brindan día a día. Esta entrada se la quiero dedicar a todos ellos.

Muy feliz año para todos, que sea tan bueno para ustedes como para mí fue este 2013. ¡Salud!

Staff problems

¡Hola! Qué tal queridos lectores, hacía mucho que ni la sombra se me veía por estos lares. Antes de seguir escribiendo, hay dos cosas que tengo que aclarar: esta entrada estaba originalmente pensada para subirla ayer a la noche, pero por un motivo u otro, la paja me venció y no lo subí. El otro motivo es que, recién hoy vuelvo a tener mi computadora *la abraza y la besa desaforadamente* y pensé que en vez de transcribir tooooodo lo que tenía en la otra entrada, era preferible hacer una nueva dando a explicar los mismos conceptos.
Genial, sigo.
Yo tenía ganas de volver a escribir, pero por una cosa u otra no lo hacía. Les cuento que hace aproximadamente un mes estaba finalizando (o casi) mis obligaciones escolares. La realidad es ésta: después del viaje de egresados, no tenía ganas de hacer nada. NADA. Lo cual incluye cosas del colegio, por consecuente; si no tenía ganas de hacer nada, mucho menos iba a poner a escribirme y a reanudar todos los puchitos que tengo guardados en mi carpeta de escritos. Tengo muchísimo material. Continuaciones de sagas, historias, opiniones, cuentos cortos, y un largo etcétera. Bueno, evito irme por las ramas y les cuento que, como todos los que me conocen saben, mi computadora tuvo un problemilla con la placa de sonido, y estaba sin audio desde julio más o menos. ¿Cuál es la cuestión? Después de finalizado el período escolar, debía rendir materias previas. Mientras yo estudiaba, iba a buscar mis últimas notas y preparaba todo para ir a rendir, decidí que sería un buen momento llevar a arreglar mi computadora ya que tampoco iba a poder usarla.
Materias rendidas, boletín en mano, inscripta en la facultad, placa de sonido arreglada, bien, ahora tenía todo el tiempo del mundo para escribir y hacer lo que se me antoje. El problema después vino de la mano de internet. Mi computadora tenía problemas y no se conectaba a la red de casa. Esa era la única máquina en la cual yo podía sentarme tranquila a escribir sin que nadie me rompiera las pelotas, pero al no poder subirme por los problemas de conexión, me frustraba y lo abandonaba.
Bueno, recién HOY vuelve a andarme esta cosa como se debe, con sonido, internet y todo. No sé de cuánto tiempo dispondré antes de irme para seguir publicando, pero esta aclaración la quiero hacer desde que tuve ese problema. Y bueno, también porque hace un par de días vinieron unas personitas a mi ask a reprocharme que no subía contenido argumentando que blogger “había pasado de moda”, queriendo decir que yo no iba a usarlo más por eso. Le vuelvo a aclarar a esxs fans anónimxs que para mí blogger no es una moda. Aparte de un descargo, es casi como una necesidad y una forma de expresarme, como tantas otras tengo. En fin, esta entrada se la dedico a esas personas.
No me queda nada que decir, más que…


HE VUELTO.

jueves, 24 de octubre de 2013

Iron Maiden got us all!

[Lo que van a leer a continuación es simplemente un trabajo que me fue pedido en el curso del FCE. Sí, generalmente estos writings tienden a ser un embole, las temáticas son aburridas y uno escribe lo primero que se le ocurre para zafar, pero esto se me dio justo porque me fue pedido con el recuerdo fresquito. Aparte de eso, cuenta de una forma muy resumida cómo fue mi experiencia en el recital de Iron Maiden. Sí, obviamente obvié, recorté y sinteticé muchísimas cosas porque no podía excederme tanto en la cantidad de palabras. Ahora sí, los invito a leer. Oh, bueno, en lo que respecta a mi ausencia, les pido disculpas. Me estoy esmerando en hacer textos “bien”, además, últimamente ni estoy en la computadora, por lo que estoy escribiendo sobre papel. No se preocupen queridos lectores anónimos, volveré a la normalidad como antes.]

I have to tell you about one of my favourite bands ever. Although they’re on the heavy metal scene since 1975, Steve Harris and his boys are still blowing minds and kicking asses in every show worldwide! As on the last September 27 th , they gave an amazing show for more than 6O.OOO fans at River Plate Stadium, in Buenos Aires, Argentina.
One of the things I like most about them is that there are no differences between the disc and the performance on stage… The voices, the energy, the instruments, they are eve better live! But the most attractive thing of their shows is the scenery, and the giant robots they use to personalize their mascot -Eddie the Head. This time they used three (Imagine… Three giant robots in a single show. It was a madness!), apart from the firebombs and fireworks.
There were two things I didn’t like, but they were not up to the band at all. First of all, there was a problem with the two giant screens. The image was bad and the colours were horrible. The other thing was about the contention fences, there was trouble and they started to move, putting in a giant risk to the people who were near them (for example, me). The organization was quite bad -Thanks to Fenix Group.
Judging from this show, they’ll be one of the best performers of classical heavy metal ever. If you like this kind of music, don’t miss Iron Maiden 2O14! You’ll love it. And pay attention, next year they’re coming with new material.

Up the Irons!