Si bien tengo esta idea hace mucho, la plasmé en mi
cuaderno de borradores a principios de marzo, y recién ahora tengo tiempo como
para sentarme y pasarlo en limpio para su publicación (ya casi termina la copa
del mundo, pero hace 2 días terminé con mis obligaciones como para sentarme a
escribir tranquila). Desgraciadamente fue tarde, ya que ahora están todos re
pesados con esto del espíritu mundialista (y más ahora con la final), tanto la
gente como los medios y sus avisos publicitarios. Dado que este es enteramente
MI punto de vista, me abro al diálogo y al debate con quien desee hacerlo, lo
que no voy a hacer es ponerme a reparar en gente irrespetuosa que no merece ni
mis palabras ni mi tiempo. Tené esto en consideración para saber si seguís
leyendo o no.
Ahora bien, a lo que me refiero con esta entrada es a
todo lo que ronda este tipo de eventos, tanto lo bueno como lo malo, aunque hay
un par de temáticas que, al ser tan extensas, prefiero abarcarlas con detalle
en entradas separadas.
*Nota: este borrador data de mayo, cuando originalmente tenía la
intención de subir la entrada. Dado que estamos a nada del final de la copa del
mundo, me perdí de agregar hechos que fueron pasando a lo largo del mismo.
Ahora, cada vez que vean una llamada color rojo y cambio de formato en el
texto, eso quiere decir que trato algo que pasó en el desarrollo de la copa*
·
El primer punto que
quiero tratar es sobre el deporte en sí. Popular en todo el mundo (más en
algunos lugares que en otros), podemos decir que, por lo menos en Argentina, es
más que solo un juego de equipos (aunque, si hablamos más profesionalmente, a
veces no es tan juego…). Para quienes lo hacen, es una forma sana de
distenderse, ejercitarse, hacer nuevos vínculos y reforzar el llamado trabajo
en equipo. Profesionalmente, si bien los ítems anteriores se aplican (hay casos
y casos; a veces sí a veces no), es también su trabajo, y para quienes lo
manejan es un gran negocio. Lo malo son las rivalidades que a veces surgen por
esto, que en muchos casos pueden terminar mal (entre jugadores, hinchas, y
cualquiera que se prenda). Hablando de mi caso particular, cuando lo
practicaba, allá y hace tiempo, era sólo una manera de divertirme con mis
amigos. Éramos mocosos de 10 años, no era una guerra. Que hubo peleas sí,
seguro, pero todos teníamos claro que era precisamente eso… Un juego.
· En cuanto a lo que es futbol argentino (a mis ojos, y
hablando a partir de ahora del futbol profesional), quiero hablar de los
hinchas. Entre integrantes de una misma hinchada es raro que haya problemas (lo
que no quiere decir que no haya), el problema llega cuando en los partidos
(especialmente en los clásicos, o en el abismo del descenso de un equipo) llega
la VIOLENCIA. Si bien todo tipo de la misma es injustificable, hay dos casos:
cuando es persona-persona y cuando es persona-cosa… Aunque creo que esta última
es la más injustificable. Hace un par de meses, recuerdo, terminó un partido en
la cancha de River (no sé quiénes jugaban, no me acuerdo) y al finalizar, los
hinchas hicieron destrozos indescriptibles… Autos quemados y con los vidrios
rotos, contenedores de basura volcados en el suelo con su interior disperso en
la calle, negocios del Barrio Chino con vidrieras rotas y puertas violentadas…
¿Cuál fue el motivo? No sé. Pero así fue, como salieron damnificados muchos que
no tenían nada que ver con ese partido y su resultado… Esos son, señoras y
señores, los incivilizados del futbol argentino. *Sí, yo también vi cómo los brasileros hicieron destrozos
luego de la humillación que sufrieron ante Alemania. Me sorprendí, pero claro,
se ve que ellos son tan apasionados (e idiotas) como los que hacen destrozos
acá. Ahora quisiera agregar lo que me
contaron mis padres cuando volvieron de España. Fueron a ver un partido del
Atlético de Madrid (no me dijeron cuál era el otro equipo) y no se acercaba ni
un poco a lo que es el futbol acá. Allá estaban todos ‘mezclados’, a la salida,
fueron todos por la misma puerta, sin problemas, había personas (hombres y
mujeres) de todas las edades… Todos tranquilos, sin molestar u ofender al otro,
disfrutando del espectáculo… Díganme si acá no podría ser igual.
·
Hablando ya de la copa
del mundo, hay un par de cuestiones que quiero tratar, y la primera es la
rivalidad entre países. No importa si fue por un conflicto bélico, por la
‘superioridad’ de un país por sobre otro, por simple cuestión de piel o por un
partido disputado en el pasado, SIEMPRE en este tipo de eventos vuelven los
recuerdos y el por qué ‘odiar’ a tal o cual país. Estoy harta de escuchar gente
que odia al equipo alemán, o mexicano, o chileno, o inglés (o mismo, gente de
esas nacionalidades), o de la concha de su madre, por estupideces como las que
mencioné recién. Como dije, hay gente que a veces se olvida que esto se trata
de un juego, y se enojan e insultan a diestra y siniestra al otro solo por ser
“del equipo/país contrario”. *Me cansé de leer comentarios ofensivos a gente de diferentes países. Sí,
las gastadas están, el humor es humor y no le hace mal a nadie, pero yo misma
fui testigo y partícipe en mi ask, de un imbécil que insultaba a los de Brasil
sólo por ser de Brasil, y a un pelotudo (en este caso chileno) que me insultaba
por ser argentina. Yo no odio a nadie de ningún país, y no banco la xenofobia.
· Todos vemos que hay países como Alemania o Japón que,
para los que vivimos afuera, pareciera que “no les falta nada”, por lo cual
pueden proponerse organizar una copa del mundo sin problemas. Precisamente, un
tema que causó mucha controversia en este mundial es sobre cómo impactó
económicamente al país. Si bien sabemos que recaudaron MUCHÍSIMO dinero gracias
a los visitantes y en rubros como el turismo, la hotelería y la gastronomía, se
despilfarraron MILLONES en construir y refaccionar estadios que, según me
contaron, muchos quedarán en el olvido (el de Manaos por ejemplo, arrasó
hectáreas de selva para construir un estadio. El equipo local es TAN grande y TAN
conocido… Como Villa San Carlos. Cuando me lo dijeron no lo podía creer). Este
aspecto lo profundicé en la tercera parte de esta serie de entradas.
· Por último, quiero mencionar el aspecto del mundial
que más me gusta (no sólo de este evento, sino también de los JJOO) que es el
intercambio cultural. Tanta gente de tantos lugares y culturas diferentes en un
solo lugar, relacionándose, compartiendo… Será que a mí me encanta socializar
con personas de otros lados, y me parece algo fascinante. Mientras unos mueren
por el futbol y sufren por querer entrar a la cancha, yo mataría por ir a un
mundial y estar rodeada de personas de diferentes países. Lo hice en otros
contextos, y me pareció una experiencia espectacular, sin mencionar que me
quedaron muchísimas anécdotas de esos momentos, pero supongo que en este medio
es diferente, ya que “son todos amigos y todos viven contentos juntos”
(obviando las rivalidades entre países anteriormente mencionadas). Algún día
voy a hacerlo yendo a algún mundial.
Bueno, esto es todo por ahora. Lamento
haber llegado tan tarde pero, reitero, recién ahora me libero de mis
obligaciones como para poder sentarme a pasar los textos tranquila.




